EUTANASIA… ¿SI O NO?

La responsabilidad de tener en nuestras manos la vida, la que sea, nos obliga a reflexionar y a preguntarnos ¿quiénes somos para decidir ?

Neela fue encontrada por Bibiane abandonada en una gasolinera, habiendo sufrido sabe Dios que tantas experiencias desagradables y crueles. Como cruel fue que un conductor al no esperar a que ella pudiera levantarse de su lugar, decidió arrancarse y aunque no golpeándola pero si pasando su llanta por encima de su patita delantera derecha y reventándole sus deditos ocasionándole múltiples fracturas, la dejó lisiada.

Cuando Bibiane rescató a Neela, ella ya tenía varios meses con sus lesiones sin que fuera atendida por nadie, solo Neela sabe el dolor que sufrió y padeció durante semanas o meses, a lo mejor una pequeña caricia hubiera sido reconfortante para aminorar su dolor, pero ni eso.
Según los trabajadores de la gasolinera Neela era constantemente maltratada por los clientes y por ellos mismos, quienes dijeron que ya no la querían ver más por ahí. Por lo tanto nadie procuraba por su alimento o agua en todo el día. En muchos casos experiencias como esta pueden dejar secuelas traumatizantes para un animal, y Neela no fue la excepción.
Neela llegó a “El Terreno” con una desconfianza total hacia nosotros y hacia todos los demás animales al grado de intentar atacarnos cuando tratábamos de revisarle su patita, ponerle su collar o bañarla. Neela se sentía atemorizada y respondía con agresión.

Pasaba los días atacando una y otra vez a sus compañeros, y aunque nosotros comenzamos a brindarle amor sin demostrarle miedo y sin poner mucha atención a sus agresiones ella parecía no responder favorablemente. Difícilmente Neela comenzó a aceptar el contacto físico.
Poco a poco se dejaba tocar el lomo, pero no la cabeza ni sus patas. Ella percibía que estaba allí para ser ayudada, que éste era un lugar mejor en donde nadie la lastimaría nunca, pero aún así sus malas experiencias no la dejaban tranquila. Debieron de ser muchas y muy graves.
Después de varias semanas y varios sustos, ya que nos hicimos muy veloces para retirar la mano antes de que nos alcanzaran las mordidas que nos lanzaba, Neela se tornó más dócil y amable con nosotros. Ya nos movía la cola, nos seguía y se acercaba para recibir caricias al igual que los demás animales.

Todo parecía ir bien, cuando comenzamos a notar en los demás perros heridas graves, incluyendo dos cachorros de apenas dos meses de edad quienes tenían heridas en su cabeza. También notamos que los demás perros estaban adelgazando.

Y lo que pensamos es que antes de ser rescatada, probablemente Neela tenía que pelear por su comida y no morir de hambre, quizás peleaba con perros más agresivos que ella. Pero este no era el caso, ya que con nosotros siempre hubo alimento suficiente para todos y aunque nunca faltan los animales que quieren alimentarse primero y les gruñen a los demás, nunca habíamos observado un caso como el de Neela al grado de atacar tan ferozmente a los cachorros y guardar la comida solamente para ella. Por lo tanto nos enfrentamos a nuestro

Segundo problema, tratar de enseñarle a Neela la tolerancia. Desgraciadamente en nuestro caso no podemos poner en riesgo la salud y la vida de los demás animales por ayudar a uno solo, ya que las curaciones y los antibióticos que necesitaron los demás tratar sus heridas costaron dinero destinado a otras necesidades. Por lo tanto la última oportunidad para Neela y ya que su carácter había mejorado bastante, era que alguien la adoptara pronto.

Pero nos encontramos con otro obstáculo, nadie la quería por la apariencia de su patita, por lo que decidimos que se le practicara una cirugía para mejorar su aspecto y función, ya que dada la gravedad de la fractura o fracturas Neela no podía apoyar su patita para caminar.
Cuando llegamos a la clínica para que Neela fuera revisada los pronósticos fueron desalentadores porque debido al tiempo que ya había transcurrido desde el accidente y al tipo de fractura, Neela necesitaba más de una intervención para salir adelante, aunque la clínica UMEVE siempre nos ofrece su apoyo financiero, los gastos podían exceder aún mas nuestra cuenta ya de por si extralimitada.
Esto sin pensar en la recuperación de Neela, ya que ella necesitaría un lugar en donde no hubiera mas perros y en donde no pudiera atacar a nadie ni tampoco la fueran a atacar. Desgraciadamente nosotros no tenemos un lugar exclusivo. Tampoco tenemos recursos ilimitados.
Tampoco podíamos permitir que Neela siguiera haciéndoles daño a los cachorros ni a los demás perros. Tampoco la podíamos dar en adopción porque nadie la quería. Pero menos tuvimos el corazón de abandonarla de nuevo a su suerte.
Había que tomar pronto una decisión.

El día que llevé a Neela a la clínica, coincidentemente amaneció de muy buen humor ya que de manera muy humilde accedió a dejarse poner el collar y la correa, por lo que aproveché la oportunidad para llevarla a caminar no me atreví a soltarla libre por temor a que mordiera a algún perrito que andaba por ahí, pero la deje ir por donde quiso. Me veía como diciendo: ¿por aquí voy bien? ¿ó mejor por allá ?. Después de casi una hora de andar de un lado a otro y tomar agua del río varias veces, decidí que era hora de regresar.

Neela subió al auto, se sentó en el suelo y se quedó muy quietecita. Cuando le vi sus ojos mirándome atentamente me dije: y pensar que esos ojos que ahora están viéndome brillosos y atentos en unos momentos ya no se abrirán mas. Que su corazón dejará de latir. De pronto algo llamó su atención y comenzó a ladrar por la ventana. Sus últimos ladridos, pensé, su última experiencia emocionante.

Por fin llegamos y le comuniqué a Carolina, una de las doctoras de la Clínica cual había sido nuestra decisión, me dijo que la esperara un momento.
Neela me veía inquieta y por primera vez se paro en dos pata sobre mi y yo la sostuve y la abracé y le dije: lo siento mucho Neela, chiquita linda, tu no tienes la culpa de todo esto. Voltee e ver a Carolina y le dije: ¿Crees que alguien que conozcas le quiera dar una oportunidad?, no importa que nos endeudemos mas, solo tiene que llevarla a casa cuando salga de la operación y mantenerla alejada de otros animales. Caro me dijo que ya había preguntado a algunas personas pero nadie se interesó, entonces la volví a abrazar muy fuerte y le prometí que me quedaría con ella hasta el final.

Cuando entramos en la sala, yo no dejaba de abrazarla ni un momento y realmente me sentía muy mal, lo único que pude hacer en esos momentos fue
abrazarla muy fuerte. Cuando su cuerpo se desvaneció en la plancha sostuve su cabeza para que no se golpeara y acerqué mi cara a la de ella, le hablaba pero ella ya no me escuchaba y sin querer una que otra lagrimilla me nubló la vista.

Aunque Neela estaba inconsciente y sin sentir ningún dolor su corazón latía fuerte aún, eso nos demostró la gran fortaleza de Neela. Entonces hubo necesidad de otra inyección en la vena de pentobarbital sódico y cloruro de potasio que aunque no causan ningún dolor, tiene como primer efecto inmediato la inconsciencia y en sobredosis provoca un paro cardiorespiratorio. Por fin su corazón se detuvo y el mío casi también.
Me la llevé envuelta en una bolsa de plástico negra en el mismo lugar en donde venía ella echadita viéndome alegre y ladrando hacía apenas unos minutos antes. Algunos compañeros de ARCA me acompañaron a enterrarla en algún lugar lejos de la cuidad.

Entre mas maltratos reciben los animales mas difícil se torna nuestra labor de ayudarlos a adaptarse y encontrar un nuevo y mejor hogar. Estamos conscientes del sufrimiento que impera actualmente en todos lados, pero si no somos capaces de respetar la simple vida de un animal, entonces ¿cómo queremos respetarnos entre nosotros los seres humanos?

Neela, quizás jamás fuiste importante para nadie, y con seguridad todo ser humano que se cruzó en tu camino solo fue para despreciarte, maltratarte en el mejor de los casos ignorarte, Pero de algo puedes estar segura, nosotros nunca te olvidaremos y vivirás por siempre en nuestros recuerdos.



“Compadezcámonos de la vida sea cual sea su forma y manifestación.”


Narrado por: Katia Vázquez



ES DOLOROSO TENER QUE DECIDIR ENTRE LA VIDA DE UNO O LA SEGURIDAD DE TODOS.



El es Chacho, uno de los perritos atacados por Neela. Aquí antes de ser llevado a la clínica para ser atendido de sus heridas. Como ven era muy riesgoso tener a Neela junto a los demás animales.



Lesiones en la patita de Neela.
Como podemos apreciar, Neela ya se dejaba tocar su patita lastimada

¿Qué hacer cuando los animales son discriminados por NO SER DE NINGUNA “RAZA”?
¿Se necesita ser de una raza para que nos respeten y poder contar con un hogar? O como en el caso de Neela que un accidente le dejó secuelas que después se convertirían en un impedimento para ser aceptada en un hogar.

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